mayo 20

Cómo trabajar desde casa sin morir en el intento

En términos de béisbol, el deporte más popular de mi país y el Caribe, a todos nos cogieron fuera de base. A comienzos del mes de marzo, teníamos una vida que, si bien estaba lejos de ser perfecta, lidiábamos con ella. Luego, de un día para otro, cambió esa realidad, nos enviaron a casa a confinarnos y la vida se nos puso patas arriba. Y en esas andamos, tratando de acomodarnos.

Más allá del miedo que pueda producir un enemigo invisible y letal como el COVID-19, con el paso de los días lo que más incomodidad nos generó fue el encierro. A los seres humanos no nos enseñan a vivir en soledad y, tampoco, en confinamiento. Una situación que, además, desveló una realidad que también tiene visos de pandemia: nuestras casas no son aptas para este estilo de vida.

Una de las principales dificultades que enfrentó la mayoría de las personas durante los últimos meses fue la de no poder trabajar en su lugar habitual. Por decisión de las autoridades, debieron improvisar in sus casas un lugar de trabajo para continuar cumpliendo con sus responsabilidades. Y ahí fue Troya: muchos no tienen un computador adecuado, el internet es muy lento y los niños…

Sí, eso de trabajar con los hijos al lado, quizás también con la mascota, no es para todo el mundo. Te lo digo con conocimiento de causa, porque como seguramente sabes desde hace varios años dejé la oficina física y trabajo desde mi casa o desde donde esté, siempre y cuando pueda estar conectado a internet. Sin embargo, sé que mi trabajo es distinto al de muchas personas.

Además, como consultor inmobiliario, entiendo que en el abanico de cambios provocados por la pandemia en el estilo de vida de las personas la arquitectura de los hogares también sufrirá cambios. Por eso, invité a cuatro expertos: Roberto Rijo (Roberto Rijo + Arquitectos Asociados), Daniel Pons (Pons Arquitectos), Rafael Selman (Selman & Asociados Arquitectura) y Carlos Aguilar (GVA & Asociados).

Nadie más autorizado que ellos para hablar de este tema. “Yo creo que el ámbito que más se afecta es el doméstico. No tanto, a lo mejor, de la forma, sino del uso que les da la gente a esas viviendas ”, dijo Roberto Rijo. “La gente va a valorar un poco más las características interiores de su vivienda y cómo ese lugar responde a las necesidades que surgirán tras la pandemia”, agregó.

En ese sentido, es probable que en los próximos meses, en 2021, se incremente un fenómeno que en Estados Unidos es popular: que la gente se desplace a las afueras de las grandes ciudades, a los suburbios, a lugares más tranquilos, con espacios más amplios. “La verdad, creo que hay una cantidad de desarrolladores de proyectos que están obsoletos desde hace años”, sentencia Roberto.

“Espero que esta situación que estamos viviendo provoque que tanto arquitectos como otras personas relacionadas con la construcción empiecen procesos de desarrollo de proyectos distintos a los actuales. El modelo vigente es el de un desarrollo de proyectos manejado por grupos, por consultoras que ejecutan los proyectos solamente con fines de retorno de inversión ”, explica.

El uso de la vivienda y de los espacios, como lo mencioné, fue una de las principales dificultades de las personas durante el confinamiento. “Cuando tú no pasas tanto tiempo en la casa eso no te importa; comienza a importar cuando le das un uso diferente al doméstico, es el que vivimos ahora. Entonces es el momento en que surgen las preguntas que nos hacemos hoy ”, dijo Roberto.

¿Cuales preguntas? 

Las relacionadas con la iluminación en la cocina, con los clósets, con disponer de espacios en los que pueda trabajar con tranquilidad o simplemente leer, es decir, hacer un uso distinto al habitual en ese espacio. “Cuando adquieren un inmueble, la mayoría de las personas no se fijan en eso, porque lo que se considera un gasto innecesario. Ahora, eso va a cambiar ”, agregó.

El home office fue la gran novedad del confinamiento, pero también el gran dolor de cabeza. Sin embargo, es una tendencia que seguramente se incrementará a corto plazo, pues las empresas y los propios trabajadores entendieron los beneficios de esta modalidad. Y, al parecer, no queda más remedio que acostumbrarnos a ella y, lo más importante, adaptar nuestros espacios a ella.

“La mentalidad va a cambiar y eso que acabas de mencionar sería grandioso. El problema es que cuando hablamos de urbanismo siempre pensamos en la gran metrópolis y el verdadero urbanismo debería ser revitalizar los pueblos. Esta es una oportunidad, pero hay que tener en cuenta que la mentalidad de las personas, su ideal del éxito y del triunfo, está en las ciudades ”, afirmó Daniel Pons.

“De los cambios permanentes que probablemente tenga la vivienda, sea donde sea, es que se requiera algún espacio de oficina donde se pueda trabajar de manera remota, aunque de manera parcial. Que ese espacio sea flexible, probablemente, que haya una posibilidad de privacidad será la condición más importante que pueda tener eso en el diseño ”, aportó Rafael Selman.

¿Los desarrollos grandes, entonces, deberían comenzar a considerar el diseño de espacios para el teletrabajo en las nuevas construcciones? “Desgraciadamente, por el mismo costo de la tierra, en el polígono central, no es algo fácil. Pero, creo que ahora es un momento para no utilizar el 100% de la huella y dejar espacios abiertos en una torre. Puede ser el valor agregado ”, aseguró Carlos Aguilar.

"La repercusión de una medida así puede ser muy alta porque estás creando una calidad de vida dentro de ese espacio y, a lo mejor, los nuevos compradores podrían valorar eso", agregó. “Son las densidades las que determinan la explotación, el uso de los solares. Habría, entonces, que revisar las regulaciones y que lo que se haga en adelante ofrezca mayor contacto con el exterior ”, dijo Daniel.

"La gente, incluso, durante este confinamiento ha sufrido ataques de ansiedad, pánico y de claustrofobia, así que es probable que ahora todo el mundo exija contacto con el exterior", agregó. Por supuesto, estas no son más que ideas y la única verdad, la definitiva, la dirá el cliente en su momento. Lo cierto es que los desarrolladores de proyectos deben estar preparados para los cambios.

“La pandemia es un acelerador de cambios, de alguna forma. Nos está enseñando a utilizar la tecnología que estaba disponible para comunicarnos en el trabajo y con la familia. También nos enseña que se puede ser productivo desde la casa, un tema que venía tomando auge en nuestro medio. Creo que son de las nuevas costumbres que se van a quedar con nosotros ”, asegura Rafael.

Pero, además, algo que no es secundario: “Nos ha enseñado que la raza humana realmente es muy vulnerable y que hay cosas más importantes que lo que tú haces en tu vida. Ese contacto con la naturaleza, que nos va a obligar a cambiar las ciudades. Las ciudades son las que más deberán cambiar en el futuro porque lo que está en juego es el valor del espacio en función de lo privado ”.

Uno de los cambios que seguramente veremos a corto o mediano plazo es que las familias ya no quieran vivir en apartamentos, sino en casas ejercicio que tengan espacios para hacer como hacer o descansar, quizás tener una huerta o energía renovable. Si dentro de la ciudad esto no es posible por los costos de la tierra, entonces la gente buscará opciones en las afueras.

“Creo que ese puede ser uno de los efectos más interesantes de la pandemia: la involución de la migración, que la gente vuelve a los pueblos, a las ciudades pequeñas de la provincia. Que quizás no tenga las comodidades de la ciudad, pero sí una mejor calidad de vida ”, expresó Daniel Pons. "Creo que hoy es el momento para que las personas comiencen a considerar esta posibilidad", agregó.

La pandemia, tarde o temprano, va a ser controlada o va a desaparecer. Sin embargo, el impacto en nuestra vida se quedará por mucho tiempo. Por eso, es fundamental comenzar a pensar de un modo distinto, pensar nuestra casa no solo como el lugar donde comemos y dormimos, sino como aquel en el que vivimos. Eso, por supuesto, exige un drástico cambio de mentalidad.

Hace unos años, cuando adopté el estilo de vida internet, no fueron pocas las personas que me criticaron y otras tantas me vacilaron. No fue una decisión fácil, pero entendí que no tenía porqué estar atado a una oficina, a un lugar fijo, y que la vida me había dado un privilegio: el de trabajar en lo que me apasiona y, además, hacerlo desde cualquier lugar, desde mi propia casa.

“Anda, Emil, ¡qué buena vida la tuya! Los demás trabajando en la oficina y tú descansando en la casa”, me dijeron muchas veces. La verdad, nunca me molestaron esas críticas porque sabía que eran fruto del modelo educativo en el que crecimos y según el cual el orden de las cosas era vivir en la casa y trabajar en la oficina; además, el mundo inmobiliario siempre fue algo offline.

A la mayoría de mis colegas les costó (y quizás hasta hace poco les costaba) entender que el mundo ha cambiado y que internet nos ofrece increíbles posibilidades. Para ellos, que estaban acostumbrados a la oficina, los compañeros, la convivencia, era insólito (por decirlo de alguna manera) que yo decidiera alejarme de ese recinto y mudarme a mi casa. 

¿A trabajar?

Sí, a trabajar. Como lo hacía muchas veces desde la sala de espera de un aeropuerto, desde una terraza en alguna propiedad que visitaba o que le ofrecía a un cliente, desde la playa u otro país. Al comienzo no fue fácil, porque no siempre cuentas con las comodidades requeridas, pero poco a poco me acostumbré y hoy, honestamente, sería incapaz de recluirme en una oficina.

Lo irónico es que la vida, en su infinita sabiduría, puso a esos amigos y colegas en el mismo escenario. Por cuenta de este coronavirus que nos azota desde hace meses, las oficinas se cerraron y se decretó el confinamiento preventivo. 

¿El resultado? 

Tuvieron que comenzar a trabajar, sí, a trabajar, desde casa. Ahora, algunos me entienden y apoyan, mientras los otros…

Los otros lo sufren. Como lo han sufrido miles de personas en todo el mundo después de que se vieron forzadas a implementar de urgencia su oficina en la casa. Con grandes dificultades, como las lentas conexiones a internet y, algo más complicado, no disponer de un espacio adecuado para trabajar con tranquilidad y, además, con los niños y el resto de la familia bajo el mismo techo.

Sé que no es fácil dar un paso que implica un cambio de chip urgente. Por eso, les pedí a mis amigos Sandra Ehlert y Alejandro Antúnez que me ayudaran a hablar de este espinoso tema del trabajo en casa, también llamado home work, teletrabajo o trabajo remoto. 

Sandra es diseñadora de interiores y Alejandro es neuropsicólogo. Sus consejos, te advierto, son muy valiosos.

“Es un proceso que requiere adaptación. Adaptarnos a la familia, al trabajo, a las condiciones de contacto social y de distanciamiento social”, dice Alejandro. “Las personas que sean disciplinadas van a sacar ventaja de esta situación atípica. El cerebro necesita signos y símbolos que te digan en qué condición estás en cada momento para saber si favorecen la productividad”, explica. 

Su recomendación es que los espacios de trabajo estén bien iluminados, “porque así el sistema funcional, de concentración y focalización, está lo más activado posible. La productividad es posible cuando la persona está en un ambiente que promueve el aprendizaje, que promueve la creatividad, que promueve la innovación”; sin embargo, no es algo tan complejo como parece.

Cuando decidí trabajar desde mi casa la mayor parte del tiempo, destiné un lugar especial para esa actividad y, además, lo llené de objetos que están muy identificados conmigo que me hacían sentir cómodo. “Como espacio de trabajo, la casa también debe observar algunas normas y debe estar adecuado a las necesidades laborales. El tema de los espacios es muy importante”, afirma.

Otro aspecto que, según Alejandro, es crucial, es el de los horarios. “Necesitas establecer una estructura de horarios para que tu vida no se convierta en un caos. Debemos entender que nuestra vida no gira exclusivamente en torno del trabajo, sino que también hay que atender a la familia, a la pareja, el cuidado personal. Y debes tener estrategias o actividades como recompensa y de dispersión”.

Este es un punto muy importante, y vaya si lo sé: necesitas hacer pausas, tomarte una cerveza, jugar con tus niños, estirar las piernas y cambiar de actividad al menos durante 15 minutos, de lo contrario, la rutina y el estrés te atrapan. “Esta es una experiencia que yo la llamo co-vida. Lo maravilloso del ser humano es que se adapta rápidamente a cualquier circunstancia”, dice Sandra.

Para ella, la ventaja es que nadie estaba preparado para una circunstancia como esta que provocó el coronavirus, así que no hay reglas establecidas: tú creas tus propias reglas. “Ahí entra toda una dinámica del sistema familiar, es donde comienza el aprendizaje. Yo creo que cada uno de nosotros ha tenido que vivir su propia experiencia”, asegura. 

Una experiencia que tiene mucho de positivo, “a muchos nos ha encantado poder trabajar descalzos, ¿verdad? Y con ese cafecito con galletitas, de repente. Y con ese calor que da trabajar desde casa. Pues, capaz que nos va a encantar la idea de quedarnos en casa. Capaz que ya nos adaptamos y que estamos muy contentos con esto”, asegura Sandra, que desde hace años implementó el home office y ahora lo disfruta mucho.

“Lo que recomendamos a nuestros clientes es que revisen qué ambientes no están utilizando y puedan adaptar para trabajar. Para mí, por ejemplo, es fundamental que en ese espacio confluyan los cuatro elementos de la naturaleza: fuego, aire, agua y tierra. Yo tengo flores por todos lados, floreros con agua. En mi casa vas a encontrar los cuatro elementos en todas las áreas”, agrega.

El problema es que no siempre hay en casa el espacio ideal, uno que cumpla con lo necesario. “Entonces, búscate una imagen de un paisaje bonito o de algo que te alimente, como una montaña. La montaña casi siempre te invita a escalar, te invita a subir; o una vista al mar, algo que te conecte con lo que te apasiona, que te ayude a estar enfocado mientras trabajas”, explica.

Tanto Alejandro como Sandra coinciden en que el espacio que elijas, así sea un rinconcito en el comedor o en otra habitación, sea respetado como tu lugar de trabajo. Al menos, mientras estás en tu horario laboral. Eso es fundamental para que puedas ser productivo. Eso significa incorporar un concepto que suena raro, pero que te ayudará a tener éxito: ver tu casa como tu empresa.

“Lo cierto es que esto del teletrabajo, o como quieras llamarlo, llegó para quedarse. No solo ahora que la pandemia nos obliga a estar en casa, sino que es una tendencia que se impondrá tarde o temprano. Por eso, vale la pena que mires tu casa, que veas cuál espacio es el que puede acomodarse como oficina y, algo muy importante, cuáles son los espacios familiares”, dice Sandra.

Porque sería un error olvidarte de que es tu casa, que allí está también tu pareja y tus hijos. Ellos necesitan sus espacios por igual y debe haber un lugar para la recreación. 

¿Entiendes? 

Por otro lado, Sandra recalca algo que es fundamental: “Con mi familia, por ejemplo, estamos haciendo yoga y aeróbicos en la casa. Hacer deporte es algo que nos ayudó muchísimo en este proceso”.

La vida es irónica, porque quienes me vacilaban por trabajar en casa ahora hacen lo mismo. Algunos se adaptaron y lo disfrutan, otros lo sufren. La clave, a mi juicio, está en lo que dice Sandra: “El ser humano necesita una serie de condiciones y facilidades para ser proactivo y productivo. Yo siempre he dicho que la casa, no es más que el reflejo de tu propia alma, y es el reflejo de tu interior”.


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