abril 15

El futuro de Punta Cana después del Coronavirus – Frank Elías Rainiri


Vamos a salir de esta crisis, como siempre’: Frank Elías Rainieri

Siempre que llovió, escampó y volvió a salir el sol. En sus más de 40 años de existencia, Punta Cana no solo se ha convertido en el destino más conocido y apetecido de República Dominicana, sino también en una nueva versión del ave Fénix, capaz de reinventarse, de reconstruirse una y otra vez. Y ahora, golpeada por los efectos de la crisis provocada por el coronavirus, no será la excepción.

Con convicción (los aprendizajes de eventos anteriores y como vicepresidente del Grupo Punta Cana), pero también con mucho corazón (su padre Frank Rainieri fue uno de los creadores de este popular destino), Frank Elías Rainieri habla sobre este difícil presente y de cómo afronta el impacto del coronavirus. Esta es la cuarta gran amenaza que enfrenta la ciudad y, dice, saldrá adelante.

“En 1998, el huracán George destruyó por completo la zona turística, ya que el ojo del huracán pasó a solo 20 millas al sur de la costa”, recuerda. Fue, exactamente, en la mañana del martes 22 de septiembre, cuando la temible amenaza natural impactó la isla con vientos de hasta 200 kilómetros por hora y olas de más de 12 pies de altura (3,65 metros). Fue algo devastador.

Irrumpió con fuerza por la costa oriental, en la que se encuentra Punta Cana, y cogió por sorpresa a la población. De manera increíble, las autoridades no sabían en qué momento llegaría el huracán y tampoco, con qué fuerza lo haría. La desinformación y la falta de precauciones fueron su grandes aliados para destruir gran aparte del país y dejar muerte y desolación allí por donde avanzó.

Cuando aún no terminaba de reponerse de ese golpe, ocurrió el atentado a las Torres Gemelas, en Nueva York, que afectó en gran medida al turismo, principal fuente de ingresos de Punta Cana. Los estadounidenses son los principales visitantes extranjeros y por un tiempo el flujo de turistas cayó considerablemente. Y luego, en 2008, fue el turno de la burbuja económica que derrumbó la economía.

“De todas, sin excepción, Punta Cana se levantó y volvió a florecer y a crecer. Y en esta ocasión entendemos que será lo mismo. El turismo, la fuente de trabajo y desarrollo de la zona, es algo que cada día las personas quieren hacer más. Posiblemente, tendremos que tomar medidas de precaución para no contraer el virus, pero sabemos que la gente va a querer viajar y va a querer seguir disfrutando de la vida”, asegura.

Para Rainieri, sin embargo, la clave no está en el pasado, sino en el presente y en el futuro. “En momentos como estos es cuando uno se sienta a analizar: ¿qué es la vida? ¿Cómo es? ¿Y qué tan rápido uno la lleva olvidando muchas cosas? Debemos recordar que en estos momentos es que uno aprecia más la familia. Pero, también uno aprecia las oportunidades que vienen”, dice.

Recuerda que la gran crisis económica de 2008 redundó en una “revolución de nuevos negocios. Y este es un momento en que uno en su casa piensa cómo reinventarse, qué tengo que trabajar para reinventar nuestras industrias. O qué industrias nuevas van a salir. Ese espíritu emprendedor que uno tiene dentro hay que sacarlo y llevarlo hacia el más allá, hacia lo que viene”, asegura.

Por ejemplo, la oportunidad que muchos ven en las actuales circunstancias y que encierra una pregunta que produce inquietud: ¿es el momento de comprar en Punta Cana? “Creo que hay dos tipos de compras: el que adquiere para uso propio y el que lo hace por inversión. Pienso que estas últimas oportunidades todavía no llegaron, aunque soy un creyente de la industria inmobiliaria”.

Para Rainieri, más que una cuestión de oportunidad, se trata de una vieja premisa que no pierde vigencia en el mundo inmobiliario: “¡Location, location, location!” (¡Ubicación, ubicación, ubicación!). “Hay que saber dónde comprar, cómo comprar y cuándo comprar”, explica. Y dice que hay que esperar un par de meses para saber cuál fue su impacto de la crisis en la industria.

“Lo que sucede es que nosotros somos una empresa inmobiliaria diferente. Somos conservadores y nunca hemos creído en un gran volumen de inventario. Y hemos protegido mucho nuestro mercado”, afirma. ¿Cómo lo hacen? “Controlando la intervención de especuladores que suele haber en algunos proyectos y enfocándonos en los compradores finales, reales y fuertes que van a usar tu propiedad por un largo plazo”.

Por ejemplo, dice, en el segmento de los resorts, un propietario mantiene su vivienda durante un período que oscila entre 8 y 12 años. “Ese es el rango de tiempo que un propietario extranjero te compra una propiedad la disfruta antes de ponerla en venta. En el caso de las villas, es mucho más largo porque son casas de uso primario. La gente compra para largo plazo para hacer su vida”.

Y reveló cuál es la estrategia que emplean: “nosotros controlamos mucho el inventario y cuando enfrentamos crisis como esta, el Grupo Punta Cana saca por completo su inventario mercado y solamente nos quedamos con las reventas de terceros. De esa forma, si teníamos 15 propiedades, nos quedamos con solo 3 propiedades, 2 propiedades, y así es posible que el valor se mantenga”.

La idea es evitar que, cuando soplan vientos de crisis, aparezcan aquellos que gustan de especular con los precios y que, como quedó demostrado en 2008, solo hacen daño. “La prioridad es mantener los valores y, así mismo, seguir dándoles valor a los que han comprado propiedades en nuestro proyecto durante los últimos 20 años”. La razón de ser de la industria es el cliente.

Según Rainieri, una vez terminen la cuarentena y el cierre de fronteras, cuando se reactiven el turismo y la actividad de las aerolíneas, la primera tarea consiste en desarrollar “una estrategia de marketing de reposicionamiento. Es volver a salir a la calle y decir ‘Estamos aquí, los recibimos con los brazos abiertos’. Es una labor en la que tendríamos que sumarnos todos, porque nos afecta a todos”.

Y esbozó en qué consiste la estrategia que preparan mientras esperan que se levanten las restricciones. “Ahora mismo tenemos que mandar un mensaje de recuperación. De que sí podemos, de decirle a la ciudadanía qué se ha hecho. Muchas veces necesitamos unos golpes porque tantos éxitos juntos nos hacen olvidar lo que hemos vivido en República Dominicana”.

Y, de acuerdo con este visionario empresario, “República Dominicana ha sido un país exitoso. Hemos crecido muchísimo como Nación, como sociedad. Pero, a veces hay que recordar y mirar hacia atrás, ver dónde comenzamos, cómo estábamos cuando comenzamos. Y este es un momento de dar mensajes inspiradores, mensajes que promuevan acciones efectivas”, explica.

La segunda etapa consiste en ir al extranjero y “recordarle a la gente que Punta Cana está aquí, que estaremos aquí y que saldremos fortalecidos de esta situación. La tercera fase, que es la etapa real de mercadeo, es llevar un mensaje al mundo. Que somos un país de baja densidad (uno), un destino seguro (dos), cercano a Estados Unidos (tres) y que la gente puede disfrutarlo (cuatro)”.

Es un mensaje que se debe transmitir mostrando lo que somos, cómo son nuestras playas, que no son como las de Copacabana con cien mil personas. “Eso no es lo que la gente quiere ahora. La gente quiere una playa donde haya más espacio, donde haya más separación entre personas y donde se disfruta libremente. Ese es el mensaje que tenemos que llevar a todos lados”, afirma.

Siempre que llovió, escampó y volvió a salir el sol. Y si de algo disfrutamos los dominicanos es de un sol esplendoroso que, junto con nuestras hermosas playas y el recurso más valioso que poseemos, nuestra gente, nos convierten no solo en un destino único, sino también en el preferido de cientos de miles de turistas cada año. Por ellos, una vez más nos levantaremos.

Es hora de reinventar el sector inmobiliario

Para quienes somos parte del sector inmobiliario, el Grupo Punta Cana es un referente, uno de los más importantes, una luz que guía nuestro camino. Y somos conscientes, así mismo, de que en una situación como la actual, con la economía golpeada, actividades paralizadas y la incertidumbre en su máximo nivel, no podemos salir adelante si no actuamos juntos, si no nos apoyamos unos a otros.

¿Qué debemos hacer, entonces? “Yo creo que ahora es reinventarnos, el sector completo”, asegura Rainieri. “Hay que organizarnos para generar el despegue económico. Mientras este no se dé, la gente actuará de forma conservadora, pero sí va a haber oportunidades, y pienso que los agentes inmobiliarios tienen que estar viendo todas esas oportunidades que se están moviendo”.

Una de las tareas fundamentales, dice, es que “tengan sus bases de datos al día para activarlas, porque sí necesitamos las ventas. Todo el mundo necesita venta. La construcción en República Dominicana es una industria gigantesca e importantísima para darle dinámica a la economía. Sin la construcción, que mueve una gran cantidad de colaboradores y empleados, el país no va a ser productivo”, agrega. 

Y las ventas son el combustible que mueve ese motor económico, según Rainieri. “Entonces, necesitamos a la gente de la industria inmobiliaria dispuesta, lista, sabiendo sus inventarios. Qué mueve, que está buscando el cliente, qué oportunidades hay. Y que estén conscientes de que va a haber muchas oportunidades, pero también de que posiblemente no las haya”, explica. 

No se trata, asegura, de subir el precio de manera caprichosa, o de bajarlo porque sí. “Hay que saber cómo enfocarlo, cómo trabajarlo y, especialmente, saber el cliente qué está buscando”. Una tarea que no será fácil, por el miedo que reina en la gente, por la desconfianza del mercado por la incertidumbre, porque al cliente le llegan mensajes negativos desde otros sectores y medios.

“De lo que se trata es de empujar, ofrecerle al comprador la opción de adquirir una propiedad, pero que entienda que esto es una lluvia, que esto que estamos viviendo no es por siempre. Que sepa que todo va a pasar y que hay oportunidades que no se pueden dejar pasar”. Que el cliente se dé cuenta de qué puede hacer hoy para que su mañana sea mejor para él y para su familia.



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